A su manera

7 02 2009

Se cumplen 30 años de la muerte de Sid Vicious, bajista de los Sex Pistols y el más acabado símbolo del “no futuro” que proponía el punk.

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Adicto a la heroína, violento, poco talentoso, su vida fue una ráfaga oscura. Con su novia Nancy Spungen protagonizó una relación de sexo, drogas y crimen. Murió el 2 de febrero de 1979 a los 21 años y sobrevive en las remeras de los chicos inconformistas del planeta. En 1975, recaló en una escuela para jóvenes problemáticos donde conoció a Johnny Rotten, el cantante de los Sex Pistols. Fogoneado por el brillante olfato del empresario Malcolm McLaren, Sex Pistols se convirtió en la expresión de la rabia adolescente contra el viejo rock (que consideraban pomposo y aburrido) y una Inglaterra recesiva y con pocas esperanzas de buen futuro.

Sid Vicious fue el fan número uno de Sex Pistols y se hizo notar por su actitud agresiva potenciada por el consumo de alcohol a mansalva. Se puso a rebotar contra la gente y creó el pogo. También fue el breve baterista del primer show de Siouxsie & The Banshees, y cuando McLaren observó su raid delictivo, decidió incorporarlo a Sex Pistols para aumentar la imagen ultrajante del grupo. Sid no sabía tocar, por lo que Steve Jones grabó casi todas las partes de bajo en Never Mind the Bollocks, el disco que marcó la “hora zero” del punk, y cuya influencia en la historia del rock es incalculable.

El 12 de octubre de 1978, Nancy Spungen apareció muerta de una puñalada en el baño de la habitación 100 del Chelsea Hotel, donde vivía con Sid, acusado de asesinato. Ese episodio nunca quedó claro, le hicieron una desintoxicación veloz en una prisión de Nueva York, y salió bajo fianza solo para cortarse las venas. Tuvieron que encerrarlo en una clínica psiquiátrica, y cuando lo liberaron le dieron la custodia a su madre, quien le financió la heroína que finalmente lo mataría. La fascinación que ejerce la muerte temprana y violenta terminó por convertirlo en estampita para remeras de chicos que encuentran en él la encarnación del resentimiento y la maldad que puede generar una vida tan desdichada. Sid Vicious: el punk perfecto.

Fuente: Diario Clarin

Mira el video de My Way, la versión punk de Sid Vicious del tema de Paul Anka en donde al final el bajista no puede con su genio y hace una de las suyas.


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