Iron Maiden paso por Ferro

9 03 2008
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La leyenda del metal incendió Ferro con un recital impecable.

Iron Maiden, como toda banda legendaria, compite constantemente contra sí misma. Es imposible no pensar en aquella primera visita del grupo, en este mismo estadio, pero en 1992. Entonces vinieron a presentar el disco Fear of the dark, el último con Bruce Dickinson, segundo cantante del grupo ya conocido como La Doncella de Hierro, que había llegado a la banda diez años antes para convertirlos en el prototipo del heavy metal inglés con clásicos como The number of the beast, Piece of mind y Powerslave. A pesar de los treinta mil heavies argentinos – sedientos de rock internacional, que a principios de los noventa todavía era un lujo que recién empezábamos a darnos – que llenaron la cancha ese día, Iron Maiden era una institución en decadencia que había brillado a mediados de los ochenta y luchaba para no desaparecer ante el embate de Nirvana y su ejército de alternativos.

Durante los últimos días se desató una especie de Maiden-manía, fanáticos desesperados por entradas que se agotaron con semanas de anticipación, un hecho inédito en Argentina. Si bien el grupo volvió varias veces a Buenos Aires: dos con Blaze Bayley, reemplazante temporario de Dickinson, y otras dos desde su regreso, la gira actual desató en todo el mundo un fervor parecido al de 1985, cuando eran la banda de heavy metal más grande de la Tierra y Metallica apenas si había dados sus primeros pasos en la carrera por el trono metálico. El Somewhere Back in Time Tour 2008 recrea el pasado glorioso de Maiden apto para fans de varias generaciones, las que vivieron la versión original, cuando himnos como “The trooper” y “Run to the hills” estaban todavía frescos, y las que se acercan para reescribir la leyenda.

A eso de las nueve y media se apagan las luces y, como en las últimas giras, se escuchan los primeros acordes de “Doctor doctor” de UFO, una de las bandas favoritas de Steve Harris, amo y señor de Maiden. Las luces del estadio siguen encendidas pero sobre el escenario todo es negro. En las dos pantallas gigantes se ven imágenes del tour actual editadas con la música de “Transylvania”, instrumental de Iron Maiden, primer disco de la banda editado en 1980. Entonces sí, llegó el momento de viajar en el tiempo. La excusa para el Somwhere back in Time Tour, una gira que repasa los clásicos de Maiden desde el debut hasta Fear of the dark de 1992, fue el relanzamiento, por primera vez en DVD, de Live after death, documento en vivo de la World Slavery Tour que en 1984/85 recorrió el planeta, transformando a Maiden en los reyes indiscutidos del rock más pesado. Igual que Live after death, entonces, el show en Ferro comienza con un discurso que Winston Churchill dio durante la Segunda Guerra Mundial, pie para que explote la iluminación del estadio y los seis integrantes del grupo corran hacia sus respectivas posiciones en escena para arrancar con “Aces high”. También como en Live after death, pegan “Two minutes to midnight” y, como en el video, Iron Maiden sigue vigente, en los más alto del metal mundial, apenas con algunos kilos de más que no afectan el despliegue de Dickinson, quien a los 50 años sigue cantando mientras corre y vuela como en sus mejores tiempos.

Sobre el fondo del escenario, telón con la imagen de Eddie, mascota oficial de la banda, con los colores egipcios de Powerslave, flanqueado por otras dos versiones de sí mismo, una de Somewhere in time y, la otra, de Seventh son of a seventh son . Si bien en esta gira Maiden hace hincapié en los hits a toda prueba que tocan cada noche desde hace veinticinco años, también hay espacio para tesoros olvidados como “Revelations”, segundo track de Acto de locura de 1983. Inmediatamente después se superpone un telón de Eddie sobre el otro, y su versión Soldado anuncia “The trooper”. Para entonces Dickisnon ya arengó varias veces: “¡Scream for me, Buenos Aires! Scream for me, Argentina!”, parodiándose a sí mismo en, una vez más, Live after death, donde quedó inmortalizado el “¡Scream for me, Long Beach!” (Live after death se grabó hace más de veinte años durante cuatro noches seguidas en el Long Beach Arena de California) que adapta a cada ciudad del mundo que la banda conquista.

Lo mejor de la noche llega con “The rime of the ancient mariner” de Powerslave, primer tema épico que grabó Maiden en su carrera, trece minutos de típica cabalgata maideniana que justifican los 500 pesos que algunos locos pagaron por una entrada en la reventa.

Aunque el estadio de Ferro es una postal triste de un club que fue protagonista en el fútbol argentino de los ochenta, sus instalaciones decadentes sirvieron para que Iron Maiden suene como un álbum en vivo y no como la caja de resonancia que es Ríver habitualmente. Está claro que, aunque vivieron su etapa de esplendor en la misma época, Ferro envejeció peor y tiene un pie en la tumba, mientras que Maiden se da el lujo de recurrir a la nostalgia para demostrar que no han perdido actualidad.

Cada chico que acompañó a su padre esta noche esperaba ansiosamente la aparición en vivo y en directo de Eddie, quien finalmente apareció vestido de cyborg modelo Somewhere in time en “Iron Maiden”, antes de los bises. Ya habían pasado “The number of the beast”, “Powerslave”, “Wasted years” y “Heaven can wait”. El final fue para “Moonchild” y “The calirvoyant” del disco Seventh son of a seventh son, dos joyitas rescatadas del olvido. Subiendo al podio con “Run to the hills” y “Fear of the dark”, los más gritados de la noche, cerraron con “Hallowed be thy name” de El número de la bestia, oportunidad que el público aprovechó para corear a miles de voces, hermanados por un sentimiento heavy que sólo comprenden quienes pertenecen a las huestes.

Mientras las discográficas lloran la piratería y no le encuentran la vuelta al negocio de venta de CDs que desaparece, Iron Maiden, sin difusión a escala masiva, sólo con su historia a cuestas, se las arregla para agotar entradas a treinta años de su fundación. Y queda claro que no utilizan su pasado como herramienta de marketing porque el año pasado se animaron a realizar una gira en la que interpretaban entero, de principio a fin, su último trabajo de estudio, A matter of life and death; y la facturación siguió siendo la misma. Dinosaurios como AC/DC, Kiss, Whitesnake o Van Halen editaron sus últimos discos de estudio el siglo pasado y giran cada vez que tienen que juntar guita para la jubilación. Al mismo tiempo, Iron Maiden graba, toca y vence.

 

Fuente: http://www.rollingstone.com.ar/nota.asp?nota_id=993938

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3 responses

20 03 2008
Nicko

ups the irons!!!!

jejeeeeeeeeeeee

12 07 2008
Manuel

INOLVIDALE!!!!
FUE EL MEJOR CONCIERTO QUE FUI EN MI VIDA!!!!
OJALA VUELVAN A LA ARGENTINA
FERRO LE QUEDA MUY CHICO A MAIDEN!
QUE VUELANN!!! LE PIDO A DIOS QUE LOS TRAIGAN DE REGRESO!

manu_master

30 03 2009
diegok

jeee esta nota es del año del orto!!!

vino maiden otra veez!! y la rompio!!

el mejor q hicieron hasta aora!!!

ESPECTACULAR!!!

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